miércoles, 26 de abril de 2017

¿Quién eres tú para juzgar? ¿Qué tiene de malo el matrimonio gay?


Alguien me preguntó ¿Pero ¿qué tienes en contra de quienes se aman y se quieren casar independientemente de sus preferencias? ¿Qué daño te causa? ¿Quién eres tú para juzgar?

Pues bien; el dilema no radica tanto en los pensamientos que yo tenga contra quienes identificándose como homosexuales desean además que se legitime su unión en la categoría de MATRIMONIO.

Independientemente de lo que yo o cualquiera diga, la pregunta es ¿Alguien tiene derecho a decir si lo que hacen es BUENO o MALO, CORRECTO o INCORRECTO?
Más allá de cualquier argumento a favor o en contra, se encuentra una cuestión de mayor peso e importancia y es ¿Hay una verdad absoluta respecto a estos asuntos?

En otras palabras, ¿Quién define el bien y el mal? ¿Qué determina lo que en una cultura es digno de aprobación o de condenación?
Según he alcanzado a pensarlo, sólo hay tres posibles alternativas:

1) YO DECIDO lo que está bien o mal
2) LA MAYORÍA decide lo que está bien o mal
3) DIOS decide lo que está bien o mal

Estas tres opciones NO pueden coexistir, y nos llevan a escenarios muy diferentes. Considerémoslo a continuación:

YO DECIDO
Si tratamos de defender la opción 1: "YO DECIDO lo que está bien o mal" - quizá al principio me sienta con el poder de la autodeterminación, libre y sin ataduras.
Pero ¿Qué pasaría si cada persona pensara así? - ¿Qué pasaría si mi vecino tiene ganas de robar mi auto o si un desconocido viola a mi hija? - yo le diría: ¡oye tú, te metiste conmigo, eso que hiciste no está bien! - pero él podría decirme -"Yo hago lo que quiero, para ti quizá esté mal, pero para mí es completamente correcto hacer lo que se me antoje, porque YO DECIDO que está bien y qué está mal.
Pensar así, nos conduce a la anarquía - cada quien hace lo que se le antoja. Suena bien, mientras sea yo quien hace lo que quiera, pero cuando alguien hace lo que quiere y eso me perjudica, pues ya no me gusta, y apelaré a que no es justo, no es correcto, no se vale... pero es la consecuencia de que cada quien decida qué es bueno y qué es malo.

LA MAYORÍA DECIDE
Supongamos que tomamos la opción 2: "LA MAYORÍA decide qué está bien y qué está mal" - suena muy democrático, suena muy progresista - y es la base sobre la cual actualmente se han re-definido los conceptos de "matrimonio" y "familia" - la mayoría votó, y entonces la mayoría gana - muy "civilizado"... ¿Pero acaso la mayoría siempre tiene la razón? Eso suena simplemente a la "ley del más fuerte" o en este caso, la "ley de la pandilla más grande". Entonces, sólo porque somos muchos tenemos la razón.
Es cómico pensar entonces, que los cuerdos no están recluidos en el hospital psiquiátrico por pura democracia... ¿Por qué los locos están en el manicomio y los cuerdos andamos por la calle? - Pues porque nosotros los "cuerdos" somos más.
Si así son las cosas, entonces sólo esperemos, por ejemplo, a que los pedófilos sean mayoría y veremos cómo la mayoría gana. Esto reduce el asunto a un mero duelo de quién tiene la mayoría; y la mayoría entonces, podrá hacer lo que se le antoje.

DIOS DECIDE
Sin embargo, la opción 3, "DIOS define qué es bueno y qué es malo" - rompe con esos ideales relativistas y nos deja bajo una norma simple: hay un bien y un mal - lo bueno es bueno, aunque nadie lo practique y lo malo es malo, aunque todos lo hagan.
Hay una verdad absoluta (la verdad no se construye, no se pone a votación, la verdad ES y quien rige sobre ella es DIOS).
Dios además es JUEZ, de manera que él establece la justicia, la moral, la ética según su carácter - reflejando belleza, justicia y bondad y condenando lo que le sea contrario.

Ahora bien, este Dios, revelado en las escrituras, NO sólo juzga como PECADO a las relaciones homosexuales (que es el tema principal de éstas líneas) - Yo NO estoy diciendo que el pecado de la homosexualidad es el peor, ni el único - los heterosexuales también somos normados y seremos juzgados por los estándares de DIOS; y por eso mismo TODOS necesitamos someternos a las normas de este DIOS, TODOS pecamos de diversas formas, y TODOS necesitamos ser salvados por JESÚS, el Hijo de Dios.

Éste debate no depende, entonces, de quién tenga más astucia para defender sus argumentos - NO depende de la mayoría - al final, seguirá habiendo una sola verdad y la verdad será la base del juicio sobre cada ser humano - en ese juicio no habrá "derechos humanos" a los cuales apelar - habrá un JUEZ justo (Jesucristo) teniendo todo el derecho de juzgar, según SUS estándares a la humanidad -  el asunto no es otro más que definir de qué lado estamos: nos someteremos a éste Dios soberano no viviremos en rebelión a su Reino.

¿Que qué tengo en contra del matrimonio gay?
Pregúntele a Dios, y no preguntemos sólo de este particular, sometamos todas las cosas a su escrutinio - ¿Qué dice Dios de mi estilo de vida? soltero, casado, hombre, mujer, joven, anciano, rico, pobre - todas las categorías y todos los estilos de vida están bajo su DOMINIO.

Es la creación de Dios, son las reglas de DIOS.

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