lunes, 23 de julio de 2007

Filosofìa del Matrimonio

Filosofía del matrimonio.
Por Samuel Hernández Clemente / Clase de Consejería matrimonial


Naturaleza y dinámica del matrimonio.




El hedonismo cristiano matrimonial[1]

Dios instituyó el matrimonio ente los seres humanos como otro indicador que apunta hacia su propia existencia eterna y espiritual.[2]

Mucha de la insatisfacción que experimentamos en el matrimonio surge de las expectativas equivocadas que tenemos de éste. El propósito del matrimonio es moldearnos para crecer en nuestro servicio, obedecer el desarrollo del carácter y buscar y amar a Dios.

La razón por la que hay tanto sufrimiento en el matrimonio, no es que cada marido o esposa busque su propio placer, sino que no lo busquen en el placer de su cónyuge.

Cristo busca su propio gozo pero lo busca en el gozo de su esposa (la Iglesia); y esto es llamado amor: la búsqueda del gozo personal en el gozo del amado. La idea de amor desinteresado parece no cuadrar con la clase de amor que el Señor tiene por su Iglesia; y con el modelo divino del matrimonio. Efesios 5:25-30 / Hebreos 12:2

El amor es la búsqueda del gozo propio en el gozo del amado.
No hay manera de excluir el interés personal del amor; porque interés personal no es lo mismo que egoísmo. El egoísmo busca su propia felicidad personal a expensas de los demás; mientras que el amor busca su felicidad en la felicidad del amado; incluso está dispuesto a morir y sufrir con el fin de que su gozo sea cumplido en la vida y pureza del amado.

Este concepto de amor no es contradictorio a las palabras con Jesús enseñó que era necesario aborrecer nuestra vida. (Juan 12:25) la clave es que Jesús dijo que teníamos que aborrecer nuestra vida en éste mundo limitando así la clase de aborrecimiento bueno y necesario para salvación. Aborrecer la vida en éste mundo es lo que Jesús hizo al morir por su Iglesia y fue la muestra mas profunda del amorque tiene por sí mismo y por la Iglesia.

Nadie en éste mundo aborrece su carne en el sentido de que escoja lo que seguramente le provocará el mayor sufrimiento; al contrario, todo el mundo busca su felicidad. Nadie dará el más mínimo paso que no valla encaminado al objetivo de ser feliz. Ser feliz es lo que motiva toda acción de todo hombre (Blaise Pascal)

Si un marido es obediente, debe amar a su esposa de la misma manera en que Cristo amó a su Iglesia. Tiene que buscar su gozo personal en el gozo de su esposa. Es de aclarar que Jesús no nos ordena amarnos a nosotros mismos porque da por sentado que ya lo hacemos.

Así que la misma energía, tiempo y creatividad que los maridos dedican de forma natural a ser felices, deben dedicarlas a hacer que sus esposas sean felices. Porque quien ama a su esposa se ama a sí mismo.

Dios creó al hombre para compartir. No nos creó el Señor para ser acumuladores sino conductores de su amor. Ningún hombre está completo a menos que sea conductor de la gracia entre Dios y otra persona; y esto no solo es posible o exclusivo dentro del matrimonio. Solo una persona puede ser coheredera de la gracia divina. (1ª Pedro 3:7)

Solo una persona puede recibir, apreciar y disfrutar la gracia de Dios. Lo que un hombre necesita es otra persona para compartir el amor de Dios.

Al crear Dios una persona igual que Adán pero diferente de él, Dios proporcionó la posibilidad de una profunda unidad que habría sido imposible de otra manera. La unión de diversas partes complementarias hace que se disfrute una clase diferente de unidad de la que se produce al unir dos cosas semejantes. Dios creó la heterosexualidad, no la homosexualidad.



Dinámica de las relaciones matrimoniales.

El matrimonio es un hombre que se une sólo a su esposa y a nadie más; y que descubre la experiencia de ser una sola carne con su esposa.

Dios no creó la unión entre Cristo y la Iglesia según el patrón humano del matrimonio; al contrario, creó el matrimonio humano según el patrón divino de la unión entre Cristo y la Iglesia.

Así como Dios creó al hombre a su imagen, creó también el matrimonio a imagen de su propio matrimonio eterno con su pueblo. (Geoffrey Bromiley).

Puesto que la relación eterna entre Dios y su pueblo se da en términos de PACTO, el matrimonio encuentra su naturaleza y dinámica en términos de pacto.

Dentro de esta relación de pacto, Dios mantiene tres principios importantes: Compromiso, Amor y Ley.
[3]

Estos principios y esta dinámica son aplicables a nuestras relaciones y en especial, al matrimonio:

En la Biblia, el COMPROMISO es de carácter unilateral, no es 50/50, sino que una parte toma la iniciativa; en el ejemplo Divino, es Dios quien se acerca a su pueblo y se compromete con él. Esto lo hace declarando su PROMESA y manteniendo su FIDELIDAD a ella.

El AMOR, por otro lado, es de carácter sacrificial; no es amor centrado en el ego, sino amor centrado en el servicio, y en el servicio sufriente, tal como Jesús lo demostró por su Iglesia; a través del AFECTO y la GRACIA

Y la LEY es santificadora; con el propósito de señalar el camino correcto y la forma correcta de obediencia y sumisión; es Dios quien da la ley y dios mismo, en Jesucristo quien cumple la ley (juega de acuerdo a sus propias reglas). Esta ley señala la norma de RECTITUD que invita a la constante comparación con ella; la cual conduce al ARREPENTIMIENTO por la falta de conformidad con esa norma.

El guardar estos principios trae bendiciones; las cuales no son el fin en sí, sino precisamente bendiciones de Dios; Desarrollo de la confianza, Ejercicio del Servicio, Profunda Intimidad, Amor y Perdón piadosos, Seguridad y libertad plenas y Respeto sumiso.

El pacto es provisto por el Señor para santificar a su pueblo; la meta suprema no es la felicidad egoísta sino la regeneración, la santificación y la glorificación del Señor en su pueblo.

Si se persigue la meta correcta en el matrimonio, el Señor provee los recursos correctos y necesarios para desempeñar los papeles que él ha asignado al marido y a la esposa.

Los papeles del marido y la esposa en el matrimonio no son asignados al azar, sino que tienen su raíz en los distintos papeles de Cristo y su Iglesia.

No basta con decir que cada esposo debe buscar su propio gozo en el gozo del otro. También es importante decir que maridos y esposas deben esforzarse por imitar el modelo de relación que Dios desea para Cristo y la Iglesia.




La esposa imita el modelo especial de la Iglesia (Efesios 5:22-24).
Esta llamada a someterse a su marido.
Pero el marido no reemplaza a Cristo como la autoridad suprema para la esposa.

La esposa nunca debe seguir el liderazgo de su marido si éste la lleva a pecar; pero aún así, una esposa cristiana puede mantenerse firme en Cristo frente a la voluntad pecaminosa de su marido y a la vez mantener un espíritu de sumisión.

La actitud y comportamiento cristianos de la esposa pueden mostrarle a su esposo incrédulo que no le gusta resistirse a su voluntad y que anhela que él abandone el pecado en obediencia a dios, la autoridad suprema.



El marido imita el modelo especial de Jesucristo (Efesios 5:25)
El marido debe dirigir con amor sacrificial. Es liderazgo en servicio (Lucas 22:26)
Un marido cristiano se convierte en un siervo, no en un capataz.

[1] Ideas extraídas del capítulo 8; Matrimonio, un modelo del hedonismo cristiano de John Piper en su libro Sed de Dios. Publicaciones Andamio 2001.
[2] Gary Thomas, “El matrimonio Sagrado”, Cap. 2 / Resumen entregado como tarea para la clase de consejería matrimonial.
[3] Los tres principios del Pacto: compromiso, amor y ley son extraídos de Paul Randolph en Teología Bíblica de las Relaciones proporcionado en clase.

La vida matrimonial y el divorcio

Convicciones personales acerca de la vida matrimonial y el divorcio.
por Samuel Hernández Clemente / Clase: Consejería matrimonial


Convicciones acerca de la vida matrimonial[1]

1] La identidad familiar está en Dios (Ef 3.14, 15) El nombre de la «familia» pertenece a Dios y Él lo extiende al hombre y a la mujer.

2] Jesús y el Padre son un modelo de la relación para el matrimonio (1 Co 11.3) Cuando la Biblia muestra cómo se relacionan Jesús y el Padre, revela el tipo de vínculo que debe existir entre esposo y esposa.

3] Cristo y la Iglesia como modelo de las relaciones entre el esposo y la esposa (Ef 5.22-33) El Esposo divino sirve de modelo al marido; la Iglesia sirve de modelo a la mujer.

4] Las actitudes hacia Dios determinan las actitudes hacia el cónyuge (1 P 3.1-7) Los cónyuges deben continuar desempeñando su papel, sin reparar en las dificultades.

5] Los esposos y las esposas son llamados a actuar según el orden divino (Col 3.18, 19, 23, 24) Los papeles en el matrimonio no se escogen ni los señalan las culturas. Dios los ha ordenado.

6] El perdón puede salvar y transformar un matrimonio (Os 2.16, 17, 19, 20) El matrimonio es un estado en el que gente imperfecta se hiere mutuamente. El perdón puede hacer que el poder redentor de Dios transforme el matrimonio.

7] Tres aspectos del sexo: unidad, símbolo de amor, reservado para el matrimonio (1 Co 7.3, 4) El sexo, poderoso símbolo del amor, es deleitoso, pero destructivo fuera del matrimonio.

8] El esposo: protector y proveedor (Is 54.5) Dios es el protector y proveedor; el esposo que alce su mirada a Dios encontrará inspiración y poder para proteger y proveer a su familia.

9] Dios respalda el pacto matrimonial (Mal 2.13, 14, 16) El poder y la autoridad de Dios detienen a todo enemigo que intente amenazar el matrimonio.

10]El divorcio es consecuencia de un corazón endurecido hacia Dios (Mt 19.1-9) Detrás de cada divorcio hay un corazón endurecido hacia Dios y su cónyuge, lo que permite al diablo exagerar los defectos del otro y entregarnos a la autocompasión.

11] La voluntad divina une a las personas en familias (Sal 68.5, 6) Formar parte de una familia no es algo accidental: es el designio divino.



Principios generales del divorcio[2]:

1. La Biblia reconoce y regula el divorcio.

2. Bajo ciertas circunstancias, para algunas personas, el divorcio es correcto y no es el objeto del odio de Dios – Deuteronomio 24:1-4 / Mateo 19:1-12 / 1ª Corintios 7

3. Cuando Jesús habló del divorcio no lo hizo ampliando sino restringiendo su práctica.

4. A diferencia del matrimonio, el divorcio es una contingencia de carácter divisorio y disolutivo de la relación matrimonial debido al pecado del hombre

5. La Biblia menciona diversos términos: divorcio, separación, despedir, repudio. Todos apuntan al divorcio y no se trata de diferentes opciones; solo existe la condición casado o no casado.

6. Los efectos del divorcio son la separación permanente, así como la liberación de obligaciones (incluye las sexuales) y la libertad (en algunos casos) de volverse a casar.




El consejo más sabio al hablar del divorcio:

  • La falta de amor no es justificación para el divorcio.
  • Nuestro amor al cónyuge no debe estar condicionado al amor de él por nosotros.
  • Si no somos amados por nuestro cónyuge; Dios nos llama a amar.
  • Si decimos que no amamos más a nuestro cónyuge negamos la obra redentora de Cristo en nosotros.
  • Amar no es un consejo sino un mandamiento.
  • Dios esta obrando a favor de nuestra santidad no de nuestra felicidad temporal.
  • Los creyentes no deberían buscar el divorcio pero el divorcio es legítimo en caso de inmoralidad sexual; con todo, el divorcio no es la primera sino la última medida a tomar porque si hay arrepentimiento, hay lugar para el perdón y la restauración.
  • El énfasis está en la reconciliación bíblica. Los esposos cristianos tienen todo lo que necesitan para lograr el perdón y la reconciliación

Consejos a discreción y con cuidado acerca del divorcio:

- La Biblia NO prohíbe TODO casamiento después de un divorcio. La parte ofendida tiene libertad de casarse de nuevo, la parte ofensora no arrepentida no debería volverse a casar.

- Incluso después de un divorcio no bíblico hay perdón si hay arrepentimiento. La gracia es mayor que el pecado más horrible.



[1] Biblia Plenitud, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1994. / El orden de Dios en la vida familiar por Larry Christenson
[2] Basado en notas del libro Matrimonio, Divorcio y Nuevo Matrimonio de Jay E. Adams y notas de clase Pbro. Félix Ramírez

Mentiras y verdades acerca de los solteros

Errores en Nuestra Actitud hacia al Matrimonio y las Verdades Bíblicas que los contrarrestan.
Por Samuel Hernández Clemente.


Muchos erroes se cometen al hablar de la soltería; pero la biblia nos habla claramente al respecto; ésta es una lista breve pero que a grandes rasgos enumera las actitudes esquivocadas que por lo general se muestran hacia los solteros y lo que la biblia nos enseña.
Con F están marcados los errores y con V se declara lo que dice la Biblia


F- El matrimonio es el único estilo de vida normal o aceptable La soltería es “segunda clase.”
V- El matrimonio no es vocación de todos.
Ser casado y ser soltero, ambos son dones de Dios
Mat. 19:10-12; 1Co. 7:1, 7-8


F - El estado de casado es superior al estado de soltero.
V- Quien se casa hace bien, y quien no se casa hace mejor.
Se necesita mucha piedad para permanecer soltero en pureza.
1Co. 7:32-35, 38, 40


F - Al estar casado, ciertamente las cosas serán más fáciles y estaré más felices.
V- Los que se casan tendrán que pasar por muchos aprietos; hay más felicidad en quedarse soltero; pero el matrimonio es un medio eficaz de santificación. Al casarte, tu cónyuge tiene autoridad sobre ti.
1Co. 7:26-28, 38, 40; Mat. 19:10; 1Co. 7:4



F - Dios te promete una “ayuda idónea”
V - Dios no te obliga a casarte; eres tú quien decide si te casas o no; necesitas sabiduría.
Mat. 19:10-12; 1Co. 7:17, 24; Jer. 16:2



F - El matrimonio es la finalidad de la vida.
V - El propósito de Dios es hacernos semejantes a Jesucristo; sea casados o solteros estamos llamados a lo mismo.
Romanos 8:29


F - Para encontrar mi “ayuda idónea” tengo que dedicarme a buscarla, o por lo menos estar en una iglesia donde hay bastantes solteros.
V- El tiempo de soltería no es para buscar pareja sino para aprovecharlo en prepararse y ejercitarse en la piedad. No es buscar a la persona idónea sino convertirse en la persona idónea.
Génesis 24 (Rebeca)




F- Cualquier cosa—inclusive un mal matrimonio —es mejor que estar solo
V- Ser soltero es mejor que ser mal esposo. Hay maneras menos dolorosas y crueles de desperdiciar la vida.
Pr.12:4; 19:13;21:9,19;1Sam.25:25.


F - Si no es atractivo/a ahora, no podemos salir—nunca podría yo sentir atracción por esta persona.
V - Engañosa es la gracia y vana la hermosura. El amor es más fuerte que la simple atracción, y se enfoca en asuntos más importantes que el físico.
Mc. 9:23; 10:27


F - Que estemos enamorados es la única base necesaria para que nos casemos.
V- Si el Señor no edifica el matrimonio, en vano trabajan los que pretenden edificarlo. La Base del matrimonio no es el enamoramiento sino el amor sacrificial Divino.
1Co. 7:39; Jer. 17:9



F - Que mi pareja sea creyente es el único criterio que tengo que mantener.
V - Que sea VERDADERAMENTE cristiana; y tú se ejemplo.
Escoge de lo bueno lo mejor.

Ef. 5:23; Pr. 20:6; 31:10-11; 1Co. 15:33


F - Sólo hay una persona en el mundo con quién pudiera casarme, así que tengo que velar por no perder la oportunidad de conocerlo.
V - Lo que Dios pide de ti es que seas sabio al elegir; nunca estas fuera de su plan para tu vida.
1Co. 7:39


F - No puedo vivir sólo.
V - No tienes que vivir solo; tienes la mejor compañía para la vida, Jesucristo.
Mat. 28:20; Is. 54:5; Heb. 13:5



F - Varones pueden pensar: “No hay nada malo en tener la belleza física como el criterio que más me importa en una pareja.”
V - Limitamos y opacamos la imagen de Dios cuando le damos más importancia al físico que a la integridad de la persona.
Pro. 31:30; 1Ped. 3:3-4



F - Mujeres pueden pensar “Tengo que vestirme sexy para atraer a un varón.
V - Un corazón puro y piadoso tiene el potencial de atracción más poderoso que una minifalda o un escote.
1Ped. 3:3-5



F - Mujeres pueden pensar “No puedo mostrar interés en una relación más estrecha porque el varón tiene que iniciarla”
V - Puede haber una motivación auténtica y piadosa para que sea la mujer quien tome la iniciativa.
(Rut)

Un Resumen de la teología de la oración.

He aquí cinco principios que resumen una teología de la oración. Una premisa detrás de estos principios es que cuando conocemos mejor el propósito de Dios, se profundiza nuestra devoción en la oración y nos ayuda a glorificar a Dios por quién es Él y por lo que hace.



1) Dios creó el universo y todo lo que en él hay para manifestar las riquezas de la gloria de su gracia.

Isaías 43:6-7 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Efesios 1:6,12,14 Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado… a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo… para alabanza de su gloria.

Romanos 9:23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.




2) Por lo tanto, todas las personas deberían actuar de una manera que refleje la gloria de la gracia de Dios.

Mateo 5:16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

1 Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.





3) Dios será más glorificado por la obediencia y el servicio de su gente cuanto más ellos dependan de Su gracia y Su poder de manera conciente y evidente.

1ª Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

2ª Tesalonicenses 1:11-12: Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.




4) Orar por la ayuda de Dios es una manera en la que Dios preserva y manifiesta la dependencia de su pueblo en su gracia y su poder. La necesidad de oración es un recordatorio constante y evidente de nuestra dependencia de Dios en todo, de manera que él recibe la gloria cuando nosotros recibimos su ayuda.

Salmo 50:15 E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.

Juan 14:13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.




5) Cuando el Espíritu inspira y dirige el clamor de nuestro corazón, se cumple el fin principal del universo: Dios recibe la gloria porque el Espíritu Santo crea el clamor en nosotros, Dios recibe la Gloria porque el Padre es quien escucha y atiende a lo que el Espíritu dice; Dios recibe la Gloria porque el Hijo adquirió para los pecadores cada bendición que ellos reciben; y Dios recibe la Gloria porque nuestro corazón es el escenario de ésta obra divina, de manera que conocemos y experimentamos la misericordiosa intercesión de Dios por nosotros y concientemente le adoramos y le damos gracias.

Romanos 8:26-31 26Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

10 razones para dar gracias por la Biblia inspirada por Dios

Traducido por Samuel Hernández
John Piper Noviembre 20, 2006 en http://www.desiringgod.org/

1. La Biblia despierta a la fe, la fuente de la obediencia.
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Romanos 10:17


2. La Biblia nos libera del pecado
Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32


3. la Biblia nos libera de Satanás
Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. 2ª Timoteo 2:24-26

4. La Biblia nos santifica
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad Juan 17:17


5. La Biblia nos libera de la corrupción y nos fortalece en la piedad
Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. 2ª Pedro 1:3-4


6. La Biblia inspira al amor
Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento Filipenses 1:9
Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida 1ª Timoteo 1:5


7. La Biblia nos salva
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren. 1ª Timoteo 4:16
Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. Hechos 20:26-27
Y usará toda clase de maldad para engañar a los que van a la condenación, porque no quisieron aceptar y amar la verdad para recibir la salvación DHH 2ª Tesalonicenses 2:10


8. La Biblia nos da gozo
Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Juan 15:11


9. La Biblia nos revela al Señor
Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.
1ª Samuel 3:21


10. Por lo tanto: La Biblia es el fundamento de mi feliz hogar, vida, ministerio y mi esperanza de una eternidad junto al Señor

miércoles, 4 de julio de 2007

Discurso de Graduación - Junio 2007

Discurso de Graduación / Seminario San Pablo.
A/c de Samuel Hernández Clemente. 29 Junio 2007

Pastores, Maestros, compañeros y hermanos; que el Señor les bendiga.

Hay una gran diferencia entre las ceremonias que celebrarán las universidades y colegios durante ésta temporada, y la que celebramos hoy en éste templo dedicado al Señor nuestro Dios.

Las universidades y colegios generalmente inculcan en sus alumnos principios basados en la autonomía humana, la superación personal y las ambiciones terrenales.

Nosotros en cambio, hemos convivido y aprendido durante estos años a la sombra del lema de nuestro seminario: SIERVOS POR AMOR DEL SEÑOR.
Si somos siervos del Señor, debemos estar concientes de que el grado que hoy se nos otorga no es un motivo de enaltecimiento sino un llamado al servicio humilde y sacrificial en nombre de Jesús.

Estamos convencidos de que no somos más que siervos inútiles, escogidos de entre lo débil y menospreciado del mundo para que la gloria sea del Señor y no de nosotros. Y eso nos alegra, porque la gloria del Señor es reflejada y exaltada en la debilidad y fragilidad de sus hijos

Hoy estamos aquí celebrando la providencia y la fidelidad de nuestro gran Pastor.
Hoy decimos con alegría: hasta aquí nos ayudó el Señor.
Hoy reconocemos que estamos aquí no por nuestros méritos, no por nuestras capacidades, no por nuestras fuerzas y logros personales; sino por la gracia del Señor que nos ha fortalecido y mantenido durante éstos años de formación académica en el Seminario San Pablo.
Hoy estamos aquí con nuestras esperanzas reposando en el Señor Jesucristo y su Reino.
No venimos aquí por la paga, ni por la popularidad que pueda traer el ministerio; no hemos venido persiguiendo fama o posición de honor.
Hemos respondido al llamado de nuestro Padre a servirle y nuestro anhelo más ferviente es un día poderle ver cara a cara y escuchar que nos diga; bien hecho buen siervo fiel.

Hemos venido aquí porque queremos ser instrumentos de cambio en las manos del Señor; instrumentos de cambio para una sociedad que se hunde en la corrupción, el pecado y el vicio. Anhelamos ser instrumentos de cambio para las familias que no encuentran su propósito e identidad pues están ahogadas en el divorcio, la infidelidad, la rebeldía y el egoísmo.
Deseamos ser instrumentos de cambio para una niñez y una juventud que batalla con las drogas, la pornografía, el crimen, la anorexia y la prostitución.
Queremos ser instrumentos de cambio para una sociedad que perece en sus pecados.
Y queremos ser instrumentos de cambio para una iglesia reformada que anhela reformarse hasta que llegue el día de presentarse ante su Señor limpia, sin mancha ni nada de que avergonzarse.

Hemos venido aquí porque queremos consolar a nuestro prójimo con el mismo consuelo que hemos recibido en Jesucristo.

Por eso; ésta ceremonia no es ostentosa ni llena de lujos. Por eso ésta ceremonia no esta centrada en nuestros logros.
Hoy la gloria no se centra en los graduandos sino en aquel que ha llamado, enseñado y entrenado a los que hoy se gradúan.

Y nuestra oración y ruego es que nuestro Padre nos perfeccione, afirme, fortalezca y establezca cada día de nuestra existencia.

¿Qué han hecho estos 4 años de preparación en nuestra vida?
Hemos aprendido que somos más débiles de lo que imaginábamos.
Hemos descubierto que sabemos mucho menos de lo que pensábamos.
Hemos percibido que nuestro pecado es más grave de lo que estábamos dispuestos a aceptar.
Hemos aprendido que dependemos únicamente de la gracia y misericordia de Jesucristo.
Hemos sido sorprendidos por la grandeza y majestad de nuestro Dios; a quien servimos y rendimos gloria sin haberle visto aún.

Por eso damos gracias:
Damos gracias al todopoderoso que vive y reina para siempre.
Damos gracias a nuestro Señor por nuestras familias.
Agradecemos por nuestros padres, por nuestros hermanos y por nuestros familiares.
Agradecemos por nuestros amigos, por el abrazo que nunca hizo falta, por el consuelo oportuno, por el apoyo en oración y por el apoyo material.
Agradecemos al Señor por nuestros maestros y pastores; por su sabiduría y su humildad. Por enseñarnos con sus habilidades y sus limitaciones.
Agradecemos al Señor por el Seminario San Pablo y rogamos que derrame su bendición y auxilio en medio de los muchos desafíos a los que se enfrenta.
Hoy decimos GRACIAS SEÑOR,
Te suplicamos que sigas completando tu obra en nosotros.
Queremos ser siervos por amor a ti.

Nos despedimos con tristeza; pero también con esperanza, una esperanza que no muere sino que cada vez es más fuerte; es la esperanza de un día encontrarnos de nuevo y todos juntos inclinarnos ante nuestro Padre rindiéndole la gloria y el honor debido a su nombre.

Hasta entonces; sigamos peleando la batalla de la fe. Confrontando con la verdad del evangelio, consolando con el testimonio de Jesucristo. Guiando a la iglesia del Señor y sirviendo con alegría a nuestros hermanos y hermanas.

Hasta entonces, sigamos deleitándonos cada día en el gozo que solo Cristo puede dar; evitemos dañar a la Iglesia de Cristo; edifiquemos, prediquemos y sirvamos en amor.

Hasta entonces, sigamos llevando toda carga y toda angustia a los pies de Cristo, quien nos ha sostenido éstos años, quien nos ha provisto de lo necesario, quien nos ha llamado a servirle despojándonos de nosotros mismos; quien se despojó a sí mismo por amor a nosotros y nos manda seguir su ejemplo.

Hasta entonces sigamos dependiendo de nuestro buen pastor; quien ha sido fiel cada día, quien no nos desampara, quien nos fortalece, confronta y anima a seguir adelante. Quien nos acompaña aunque andemos por valles de sombra de muerte. Quien nos promete volver por nosotros.

Recordemos que el día de hoy nos graduamos no para ser servidos, sino para servir; para servir al Señor y a su Iglesia.
A él Sea la Gloria en su reino, en el Seminario San Pablo, en la predicación de su evangelio y en la vida de sus siervos.