lunes, 23 de septiembre de 2019

EL PRINCIPIO REGULATIVO NO ME HACE ADORADOR



SOLUCIONES RADICALES
Los humanos somos fácilmente inclinados hacia los extremos. Piense en el fenómeno del péndulo: de pronto queda atascado a uno de los lados, entonces aplicamos fuerza para liberarlo, y lo vemos circular en dirección opuesta… hasta que se atora del otro lado.

Considere cómo algunos grupos cristianos aplican 1 Timoteo 2:9: “En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos" [NVI] - Ahí lo tienes. Sin peinado de cabello, sin joyas de oro, sin perlas. Y si eso no fuera lo suficientemente claro, 1 Pedro 3:3 lo dice nuevamente: “Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos” [NVI]

...Bueno, ¿no es claro que las mujeres deben ser sencillas? Ellas no deben usar ningún tipo de maquillaje, no deben peinarse el cabello y definitivamente no deben usar joyas de oro, perlas o ropa hermosa.

Del mismo modo, hay grupos cristianos que, reconociendo los peligros del alcohol y sabiendo que "los borrachos no heredarán el reino",  propusieron lo que consideraron la solución más simple posible: los cristianos no deben tomar bebidas alcohólicas. Punto.

Así mismo, aunque con menos frecuencia en la historia, han habido grupos que, al ver las advertencias bíblicas frecuentes contra la inmoralidad sexual, insisten en que el celibato es un requisito, y no solo para el clero sino para todos los miembros.

Se podría decir que en estos casos, la "solución" radical es definitivamente preferible al problema radical: es mejor tener mujeres cristianas simples que damas indecentes; mejor beber nada que ahogarse de borracho; mejor ser célibe que sexualmente promiscuo. Pero ningún estudiante cuidadoso de la Escritura estaría satisfecho de dejar que las cosas se encuentren en cualquiera de estos dos extremos.
¿Por qué entonces aceptamos el mismo tipo de ultimátum de los defensores del Principio Regulativo de Adoración {PRA}? "Es una o la otra", dicen - ¿La regla de adoración de Roma (llamado “principio normativo”) o la “legítima” regla de adoración? (supuestamente, el “principio regulativo”)
“El contraste es claro", dice uno de los principales defensores modernos del PRA. "Uno dice: lo que no está prohibido está permitido; el otro dice: lo que no está ordenado está prohibido".
Pero consideremos, que en los casos anteriores, todos podemos ver una tercera vía.
En el primer caso: sabemos que Dios creó a la mujer como "decoradora" por naturaleza. Lo que le está ordenando es mantener ese instinto bajo control. Además, puede embellecerse mejor con moderación mientras se enfoca en el desarrollo de un carácter "hermoso".  Vaya, ¡Dios no está en contra del adorno femenino! Cuando el sirviente de Abraham le dio a Rebecca vestidos, joyas de oro y plata (Génesis 24:53), no se le dieron para que las pusiera en una vitrina. Y en todas partes en la Escritura leemos de la normatividad de una novia que se adorna para su esposo.

En el segundo caso, cuando leemos las instrucciones de Dios a los israelitas y el permiso para gastar una porción de diezmo anual en cualquier tipo de licor que quisieran (Dt.14:26), o cuando leemos que Dios es alabado por el vino que hace felices a los hombres (Salmo 104:14-15), o cuando leemos que Jesús proporcionó enormes cubas de vino Merlot para los convidados a una fiesta, entonces nos damos cuenta de que a la “solución” radical (abstinencia total) se le perdieron unos datos.

En el tercer caso.. bueno, está bastante claro que el sexo dentro del matrimonio no solo está bien, sino que es una "norma" maravillosa de nuestro Dios grande y generoso. (1Cor.7:3-NTV)

En todos los casos, sabemos que ambas posiciones, el problema planteado (indecencia / ebriedad / promiscuidad) y la solución ofrecida (mujeres desaliñadas / abstinencia / celibato) son posturas radicales y contrarias al pueblo de Dios. Sin embargo, muchos parecen ignorar esta dinámica ("solución" no-bíblica radical para un problema radical) cuando se trata del Principio Regulativo de la Adoración. ¿El problema radical y la “solución” radical son realmente nuestras únicas opciones, o es solo otro caso del fenómeno del péndulo?

Ahora recuerde: hemos afirmado que en todos los casos la "solución" radical debe preferirse al "problema" original. Pero tenemos que  admitir que cada una de las soluciones propuestas no nos ofrece en realidad una alternativa que alcance a sintetizar TODA la enseñanza de las Escrituras sobre cualquiera de los temas planteados. La respuesta a la anti-música del rap no es el silencio, por mucho que se prefiera el silencio al problema. ¡Hay otras soluciones!


LA SOLUCIÓN RADICAL EN LA REFORMA
En la época de la Reforma, lo que causó náuseas en los cristianos piadosos fue la proliferación de los excesos y supersticiones romanas en la adoración – para lo cual propusieron una solución radical, pero no del todo apropiada; el Principio Regulativo de la Adoración: “si no es ordenado en la Escritura para la adoración, está prohibido en la adoración”. A veces se resume en: Sólo lo que Dios ha ordenado está permitido.

¡Este movimiento pendular de los reformadores fue sin duda un soplo de aire fresco! Trajo luz contra la noche oscura, limpió las toxinas del culto reformado como dos meses de verdura fresca limpian las venas de un enfermo cardiovascular. ¡Funcionó! Salieron las reliquias, la mariolatría, la adoración de los santos, las indulgencias, las novenas y cosas por el estilo; llegó una adoración clara, accesible, salvadora de almas, edificante y centrada en la Palabra.

Aunque es excelente y bienvenido en su situación histórica, el Principio Regulativo de alguna manera se liberó de sus amarres y adquirió vida propia en ciertos círculos reformados y presbiterianos. Muchos consideraron que no era simplemente una buena palabra sobre adoración, sino la última palabra, de hecho, la última palabra de Dios sobre el tema. Y como suelen hacer los hombres, los fanáticos, que vieron en este principio la única forma de acercarse aceptablemente a Dios, comenzaron a extenderlo y aplicarlo cada vez más rigurosamente. Al igual que el abstemio adepto de Alcohólicos Anónimos que rechaza no solo el licor, el vino y la cerveza, sino también los dulces de ron - el estricto Regulativo buscó mosquitos para colar, y como era de esperar, los encontró abundantes. Los camellos, sin embargo, a menudo se pasaron por alto.

Todo lo que no podía pasar la prueba algo arbitraria de "si no está ordenado, está prohibido" se veía con grave sospecha, como algo que causaría, o comenzaría a causar que las iglesias reformadas regresen a Babilonia. Y así, entre algunos, el PRA significa no solo prohibir la Navidad y la Semana Santa, sino también instrumentos musicales, canto, excepto textos bíblicos, ¡Vaya!  Solo ciertos textos de las Escrituras, a saber, los Salmos, se pueden cantar en la adoración (algunos dicen dentro o fuera de la adoración). No pocos rechazan incluso el uso de credos en la adoración, y algunos llegan a desaprobar la oración corporativa del “Padre Nuestro” en el culto cristiano.

Podría haber insertado aquí otros fundamentos utilizados por sus promotores para defender el Principio Regulativo de Adoración, pero quiero ir directo al grano: aunque infinitamente preferible para los problemas que en su momento tuvo que combatir, el Principio Regulativo de Adoración se queda corto de transmitir todo lo que Dios ha dicho en las Escrituras sobre la regulación de la adoración. Plantea un falso dilema que, sorprendentemente, ha embaucado a batallones completos de compañeros soldados.

OTRAS OPCIONES
El regulativista dice que las alternativas son: "Lo que no está prohibido está permitido" o "Lo que no está prescrito está prohibido". Esto simplemente no es cierto. No se trata de "o mujeres indecentes o mujeres feas". No se trata de "o borracho o abstemio". No es "o promiscuo o célibe". ¡Hay otras opciones!

En lo que respecta a un principio de adoración aceptable, al menos otra posibilidad se presenta inmediatamente después de la reflexión más informal, una posibilidad que, con suerte, se demostrará que es la alternativa correcta al principio romano: "Lo que no está ordenado podría ser permitido, dependiendo de otras consideraciones". Definir cuáles son esas "otras consideraciones" es lo que espero cubrir eventualmente. Pero por ahora consideremos cuán limitado es el PRA en sí mismo cuando se examina a la luz de las Escrituras.

Ofreceré siete razones generales para que las personas reformadas rechacen la proposición de que la Escritura enseña el Principio Regulativo de Adoración.

Pero tenga en cuenta cuidadosamente estas acotaciones:

1) No estoy argumentando en contra del tipo de culto que se encuentra en las iglesias que se sujetan rigurosamente al PRA. En mi opinión, es muy superior a la mayoría de las otras formas de culto existentes (de las cuales estoy al tanto). El PRA es un error, pero si tiene que cometer un error, este es preferible.

2) Al argumentar en contra del principio Regulativo de la adoración, me separo de muchos de mis colegas, la mayoría de los cuales tienden a abrazar el PRA, eligiendo solo discutir si se aplica de manera demasiado rigurosa o flexible en esta o aquella circunstancia. Pero no, mi argumento no es acerca de la aplicación del principio, sino que el PRA en sí mismo no es bíblico.

Podemos comenzar a ver que esto es así cuando examinamos los argumentos típicos utilizados por los regulativistas al intentar establecer su caso. El examen mostrará que su caso es débil.


EL DÉBIL FUNDAMENTO DEL PRINCIPIO REGULATIVO DE LA ADORACIÓN.
Los regulativistas suelen aislar los supuestos textos de "prueba" de sus contextos más amplios. Este uso de las Escrituras es cuestionable en el mejor de los casos, y engañoso en el peor. En lugar de proporcionar una base firme para su principio, este método muy selectivo sugiere que está construido sobre arena.

Prácticamente en toda la literatura regulativista recurre a los mismos textos una y otra vez, casi siempre, sin una consideración honesta de sus contextos. Tal desconsideración debería servir para revelar que no prestan ningún tipo de apoyo al principio que supuestamente prueban. En resumen, el regulativista no emplea textos: los aísla y acomoda. Consideremos algunos de sus favoritos para ver si esto no es así.

Levítico 10:1-11.
Especialmente los versículos 1 y 2. Nadab y Abiú tomaron sus incensarios, les prendieron fuego, añadieron incienso y ofrecieron fuego “ilícito”, “extraño”, "ajeno" o “foráneo” al Señor, que luego los convirtió en hombres en llamas. Este versículo es citado hasta el cansancio por los regulativistas como prueba de que "si no se ordena, está prohibido".

Pero una simple consulta con Éxodo 30:9 muestra el verdadero carácter de su pecado:
No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco derramaréis sobre él libación”

Bueno, ¡Eso nos muestra algo importante! Nadab y Abihu no hicieron simplemente algo que no se les ordenó, hicieron algo expresamente prohibido. Este pasaje afirma incluso el principio que los regulativistas rechazan -  "Si no está prohibido, está permitido", dicen los del otro extremo. Bueno, pues en este caso su principio (conocido como “principio normativo”) tiene también fundamento: estaba prohibido, por lo tanto, no estaba permitido. Simple, ¿eh? Aquí no hay un argumento sólido a favor exclusivamente del PRA.

Además, hay una fuerte sugerencia en el relato (v.8-9) de que los chicos estaban borrachos cuando realizaron su locura. Es plausible que en estado de embriaguez no lograron distinguir entre lo sagrado y lo común (v.10). Dios proporcionó una lección objetiva. Pero sea o no así, su pecado claramente consistió en hacer lo que Dios había prohibido expresamente. No hay aquí fundamento contundente para el PRA.

Del mismo modo, los regulativistas descontextualizan a los Profetas. Su empleo de la acusación de Isaías contra la hipocresía de Israel, por ejemplo, es muestra del tipo de "prueba" que ofrecen. La larga lista de cargos contra Israel en el capítulo 1 se reduce (convenientemente) a una sola acusación – "Cuando vengas a presentarte ante Mí, ¿Quién ha requerido esto de tu mano?" (v. 12) – y Así, pretenden respaldar su punto de vista.

Bueno, consideremos el supuesto argumento: ¿Quién exigió lo que se dice que Israel ha estado haciendo? Si aquí se encuentra el fundamento para sostener el principio regulativo, deberíamos esperar que el profeta lea una lista rebosantes de censuras contra las innovaciones hechas por el hombre. Y ¿Qué dice el pasaje que Israel estaba haciendo?

1) Traían ofrendas (como Dios lo ordenó)
2) Quemaban incienso (como Dios lo ordenó)
3) Celebraban festivales de luna nueva (como Dios lo ordenó-Nm.10:10, 28:11)
4) Guardaban los sábados (como Dios lo ordenó)
5) Celebraron fiestas designadas (como Dios lo ordenó)
6) Hacían oraciones (nuevamente, como Dios lo ordenó)

Cuando Dios pregunta: "¿Quién ha requerido esto de tu mano?", Si el énfasis está en "¿Quién requirió?", La respuesta es: "¡Dios!" Pero si el énfasis está en "tu mano", ¡Ah!, ahora encontramos el significado de la acusación. El pecado de Israel en Isaías 1 no consistió en un error en forma religiosa, es decir, en traer a la adoración algo que él no ordenó. ¡Él ordenó todo lo que Isaías enumera! - Por el contrario, su pecado fue que lo trajeron con las manos equivocadas. Sus manos, dice Dios, estaban ensangrentadas (v.15), ¡Pero pensaron que una simple ceremonia religiosa los limpiaría! Esta es la versión de Isaías del Salmo 50, especialmente el v.16-17: Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca? Pues tú aborreces la corrección…”

Isaías no culpa a Israel por violar el PRA, sino por su apestoso e hipócrita formalismo. ¡Hicieron todas las cosas que Dios pidió, excepto convertirse de corazón! Isaías 1 es una llamada de atención a los formalistas religiosos, está bien, pero no tiene nada que decir en apoyo del PRA.

Consideremos ahora Jeremías 7 - a los regulativistas les gusta citar el versículo 24: “Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante”

Una vez más, el contexto simplemente pasa por alto al pretender que este sea un argumento a favor del PRA ¡Pero cómo ayuda  cuando se proporciona el contexto! (v.21-24):

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.
Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto. Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.

Para nuestra sorpresa ¡El contexto más amplio del pasaje, si dice algo sobre la adoración, no lo dice en apoyo del PRA!  - Dios dice exactamente lo contrario: "Presentarse ante mí con la forma y las normas correctas, pero dejar tu corazón en casa, no es aparecer ante mí en absoluto". La forma meticulosamente atendida sin un corazón hecho nuevo no tiene valor. Dios menosprecia sus propias formas designadas cuando no hay coherencia con la vida de los ofrendantes. Esta es una manera de hablar judía, empleada igualmente por Jesús y Pablo en las Escrituras del Nuevo Testamento, cuando Dios habla de esta manera, no debe tomarse como un menosprecio absoluto, sino relativo para establecer un punto. Es como si estuviera diciendo: "¿Quién pidió tales sacrificios? ¿Yo? No. ¡Yo pedí tus corazones!"

Un par de citas más de "los expedientes regulativistas" demostrarán, espero, que su uso típico de los textos bíblicos es arbitrario y, por lo tanto, como prueba deben descartarse:

Otra “prueba” que usan los Profetas defensores del PRA reclutados en el seminario de la fragmentación bíblica es de Jeremías. Cito a un destacado regulativista:
"El Señor declaró (por Jeremías) - Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, camina en la imaginación de su corazón…”

Wow, seguro suena como una prueba del PRA, ¿No? "Todo lo que no se ordena está prohibido", y la imaginación de los hombres cae en esa categoría de “lo que no se ordena”
…Pero, pero, espera un minuto… echemos un vistazo al verso original en su totalidad:

Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno. (Jer.13:10)

Bueno, eso dice algo más -  caminaban tras sus propios corazones hacia la idolatría, adoraban explícitamente a otros dioses, estaban haciendo algo expresamente prohibido. Por lo tanto, aquí nuevamente hay un pecado adecuadamente cubierto por ese "otro" principio (normativo) tan temido: “No puedes hacer lo que Dios prohíbe”.

Sin embargo, el defensor del PRA dice que: "La razón dada para esta fuerte condena [de que se convertirían en buenos para nada] es que ofrecieron adoración que Dios nunca ordenó ni dijo, ni siquiera vino a su mente" (Él aquí hace referencia a Jer.19:5) "La apostasía de Israel de la adoración verdadera", dice nuestro amigo, se puede resumir en estas palabras: “que no les ordené” - como Israel no estaba satisfecho con hacer lo que Dios ordenó, y solo lo que Dios ordenó, entonces fueron condenados por su creatividad profana.

Esto es evidentemente falso – según el pasaje, Israel fue condenado explícitamente, NO por no seguir el PRA sino por hacer lo que Dios había prohibido. Adoraban a los ídolos. Eso es lo que Dios dice que hicieron. Pero lo que Dios dice es editado por los defensores de PRA para cumplir con una conclusión que han determinado de antemano que se debe alcanzar.

Encontrar tan poco apoyo en las Escrituras para un principio que en su momento trajo mucha bendición a la cristiandad fue aparentemente problemático para sus defensores. ¿Su solución? Forzar las Escrituras para que se ajusten al principio.

Quizás su acomodamiento más brusco ocurre con Jeremías 19:5, aludido anteriormente. El verso editado ("Ofrecieron adoración 'que nunca ordené ni dije, ni se me ocurrió") lleva a los lectores a creer que la desaprobación de Dios de lo que Israel hizo estuvo enraizada en esto: “Hicieron algo, que aunque fue inocuo, yo no había ordenado, violando así el PRA”

Pero de hecho, lo que se condena es… bueno, léelo tú mismo: Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino al pensamiento”

Ya dije antes que en algún momento el PRA adquirió vida propia. Esto se evidencia en la influencia controladora que ha ejercido sobre la metodología exegética de muchos de sus paladines. Los mismos textos son descontextualizados y mal aplicados de manera similar en prácticamente todos sus ensayos y publicaciones (¡Mejor acostúmbrate!).

Tan firmemente aferrado a este principio se encuentra un ministro destacado de entre sus filas que llegó al grado, con toda seriedad, de afirmar que cantar Himnos (aparte de los salmos) en el culto cristiano, a la vista de Dios es el equivalente moral del sacrificio de niños. – Y usó Jeremías 19:5 como prueba...
Yo no puedo dejar de preguntarme si su religión es la misma que la mía, ¡Qué diferentes son nuestros enfoques de las Escrituras!

Por lo tanto, esta es la primera razón para rechazar la proposición de que la Escritura tajantemente prescribe el Principio Regulativo de la Adoración:

#1 – Los regulativistas ignoran constantemente el contexto bíblicos de los pasajes que citan.

#2 – {Próximamente}

Traducción de Samuel Hernández de “All I Really Need to Know About Worship... I Don't Learn from the Regulative Principle” Parte 1-  Por Steve M. Schlissel

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