lunes, 23 de julio de 2007

Un Resumen de la teología de la oración.

He aquí cinco principios que resumen una teología de la oración. Una premisa detrás de estos principios es que cuando conocemos mejor el propósito de Dios, se profundiza nuestra devoción en la oración y nos ayuda a glorificar a Dios por quién es Él y por lo que hace.



1) Dios creó el universo y todo lo que en él hay para manifestar las riquezas de la gloria de su gracia.

Isaías 43:6-7 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Efesios 1:6,12,14 Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado… a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo… para alabanza de su gloria.

Romanos 9:23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.




2) Por lo tanto, todas las personas deberían actuar de una manera que refleje la gloria de la gracia de Dios.

Mateo 5:16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

1 Corintios 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.





3) Dios será más glorificado por la obediencia y el servicio de su gente cuanto más ellos dependan de Su gracia y Su poder de manera conciente y evidente.

1ª Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

2ª Tesalonicenses 1:11-12: Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.




4) Orar por la ayuda de Dios es una manera en la que Dios preserva y manifiesta la dependencia de su pueblo en su gracia y su poder. La necesidad de oración es un recordatorio constante y evidente de nuestra dependencia de Dios en todo, de manera que él recibe la gloria cuando nosotros recibimos su ayuda.

Salmo 50:15 E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.

Juan 14:13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.




5) Cuando el Espíritu inspira y dirige el clamor de nuestro corazón, se cumple el fin principal del universo: Dios recibe la gloria porque el Espíritu Santo crea el clamor en nosotros, Dios recibe la Gloria porque el Padre es quien escucha y atiende a lo que el Espíritu dice; Dios recibe la Gloria porque el Hijo adquirió para los pecadores cada bendición que ellos reciben; y Dios recibe la Gloria porque nuestro corazón es el escenario de ésta obra divina, de manera que conocemos y experimentamos la misericordiosa intercesión de Dios por nosotros y concientemente le adoramos y le damos gracias.

Romanos 8:26-31 26Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 31¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

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