lunes, 19 de junio de 2017

Declaración "Señor de los mundos"


DECLARACIÓN
SEÑOR DE LOS MUNDOS

Nosotros, el Respetable Sínodo de la Península de Yucatán de la INP de México, con apego a la Biblia y el anhelo de servir a Jesucristo, el Rey de reyes en el cuidado de la iglesia y la predicación del evangelio, creemos y confesamos las siguientes verdades:


EL REINO DE DIOS
Creemos y confesamos que el reino de Dios es el gobierno soberano, redentivo y bendito de Dios inaugurado con la obra de Jesucristo, que hasta ahora sigue extendiéndose por medio de la Iglesia y la proclamación del evangelio en el poder del Espíritu Santo hasta el día en que el número de los elegidos sea reunido ante el trono del Señor. Y hasta la venida de Cristo, el Reino de Dios  es evidente en el mundo por la verdad, la justicia, la pureza y la bondad que practica, promueve y defiende la Iglesia, que está llamada a ser luz y sal del mundo.

Salmo 22:27-28, Daniel 4:3,35 -  Marcos 1:14-15, Tito 2:11-13, Apocalipsis 11:15-17


EL MUNDO
Creemos y confesamos que el mundo es el escenario en el cual Dios ha decidido desplegar las riquezas de su gracia para con los elegidos. Consideramos al mundo como el sistema de vida con motivos y pensamientos corrompidos, antagónico a la verdad del evangelio, y con todo, en proceso de ser redimido y transformado por la verdad,  el poder y la gracia de Jesucristo quien es Señor de cielo y tierra y se ha propuesto hacer nuevas todas las cosas. De manera que la iglesia no debe amoldarse al mundo, pero sí alumbrar al mundo, no esconderse del mundo pero sí distinguirse del mundo; pues es en este mundo donde el Reino de Dios debe ser proclamado y extendido.

Mateo 5:13-16, Juan 15:18-19,  Juan 17:9-21, Juan 18:36-37, Romanos 12:2


LA CULTURA
Creemos y confesamos que la cultura es lo que resulta de la interacción de gente creada a la imagen de Dios con el mundo que Dios creó. Que siempre que esta interacción involucre a hombres y mujeres no redimidos, producirá engaño, destrucción y caos. Pero cuando los redimidos de Jesucristo como embajadores del Reino de Dios ejercen la cultura, se producirán destellos de verdad, justicia y belleza para alabanza de la Gloria de Dios y como anticipo de la redención gloriosa que imperará en los cielos nuevos y tierra nueva.

Deuteronomio 4:5-8, Lucas 3:12-15,  Efesios 6:5-9, Filipenses 4:8-9,  Colosenses 3:22-24


LA IGLESIA
Creemos y confesamos que la Iglesia es el conjunto de creyentes en Jesucristo de todos los tiempos y lugares, elegidos para salvación en el Hijo de Dios, unidos por la fe en el evangelio de la Gracia de Dios y mantenidos en la verdad y la santidad por el poder y obra del Espíritu Santo. Que se agrupa en comunidades locales de fe para ejercer su ministerio y celebrar la supremacía de Jesucristo, no centralizada en un edificio sino ejerciendo la comunión en Cristo, no haciendo acepción de personas sino anunciando la gracia de Dios; como una compañía de peregrinos camino a casa, una familia de hermanos en Cristo; la comunidad de aquellos que en santidad luchan contra el pecado, aman al perdido, interceden por el caído y viven para la gloria de Dios.

Gálatas 3:26-29, Efesios 4:3-6, 1 Pedro 2:9-10, Apocalipsis 5:9-10, Apocalipsis 7:9-17


EL MINISTERIO PASTORAL
Creemos y confesamos que el ministerio pastoral debe ser ejercido con todo sometimiento a la palabra y amor al cuerpo de Cristo por aquellos a quienes Dios ha llamado a servir en el liderazgo de la Iglesia, no como teniendo señorío sino apacentando a la grey de Dios con la mayor diligencia en el estudio de las escrituras, con el mejor cuidado de la doctrina, con la mayor ternura para con los creyentes en Cristo, con la correcta severidad para con los enemigos del evangelio, con la sana conciencia del mundo y la cultura y con la mejor disposición al servicio de Cristo y su Iglesia.

2 Corintios 11:28-29, 1 Timoteo 3:1-7, Hebreos 13:7,17 -  1 Timoteo 5:17, 1 Pedro 5:2-4


LA PREDICACIÓN
Creemos y confesamos que la predicación bíblica es el medio provisto por Dios, por el cual la Iglesia es informada de la verdad, nutrida espiritualmente, corregida amorosamente y exhortada a la vida piadosa, al mismo tiempo que el incrédulo es llamado al arrepentimiento y la fe en Jesucristo. No ha de fundarse en concepciones moralistas, ni provenir de actitudes legalistas, sino que debe ser proclamación de la verdad y de la gracia de Dios para con el pecador arrepentido. Y no se debiera escatimar en el esfuerzo de que la predicación sea expositiva, inteligible y pertinente para la edificación de la iglesia y la evangelización del mundo.

Gálatas 1:6-8, 1 Timoteo 4:6, 16 - 2 Timoteo 4:1-5, 2 Pedro 2:1-3, 1 Corintios 2:1-5


EL CULTO PÚBLICO
Creemos y confesamos que el culto público, es la celebración comunitaria de la vida y obra de Cristo, un medio de gracia para el creyente y anuncio del evangelio para el incrédulo.  Ésta celebración no es para satisfacción de las personas, sino para honrar a Dios de la forma en que él ha establecido que su pueblo le adore. Rechazamos pues, toda concepción del culto como consumismo y entretenimiento. Y anhelamos servir y honrar a Jesucristo con la adoración que él merece, en espíritu y en verdad.

Efesios 5:18-20, 1 Corintios 14:15,  Colosenses 3:16, 1 Corintios 14:24-26,  Hebreos 10:23-25


LA EVANGELIZACIÓN
Creemos y confesamos que la evangelización es la proclamación del evangelio de Jesucristo al mundo y la cultura en obediencia al mandato de “ir y hacer discípulos” en el anhelo, esperanza y confianza de que la fe viene  por el oír y el oír por la palabra de Dios. Rechazamos pues, la manipulación emocional y la confianza en los métodos humanos, pues la regeneración ocurre por obra del Espíritu Santo. Pero reconocemos la importancia de las relaciones, el testimonio, la oración y la comunión de la Iglesia en la tarea de proclamar la buena noticia del Evangelio. Considerando el evangelismo no como una actividad o evento sino como el estilo de vida de los creyentes en Cristo, como aquellos que han sido llamados para anunciar las virtudes de aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Mateo 28:18-20, Romanos 10:14-17,  Santiago 2:14-18,  Hechos 2:38-39,  Romanos 1:16-17


¡Condesciende, Señor y Recibe el loor que tus hijos te dan!
¡Condesciende, Señor y reside, con nosotros por siempre jamás!

Mérida, Yucatán – Octubre 2015

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