jueves, 16 de marzo de 2017

¿Qué ocurrió en aquella cruz?



¿Qué ocurrió en aquella cruz?

Si has estado junto a un ser querido en sus últimos momentos, quizá recuerdes con detalle sus últimas palabras. En esos momentos quisiéramos extender el tiempo, prolongar la estancia de nuestro ser querido y seguir disfrutando su presencia y compañía.  En esos momentos ponemos atención a cada detalle, a cada palabra, a la última voluntad, a los últimos consejos y peticiones.

Quienes quedamos de éste lado tardamos en digerir lo acontecido:
·                    Meditamos ¿Qué nos quiso decir?
·                    Nos preguntamos ¿Qué le habrá faltado decir?
·                    Nos lamentamos ¿Por qué no le pregunté aquello…?
·                    Nos arrepentimos ¿Por qué no aproveché más el tiempo con él o ella?
·                    Nos resignamos “Todo ha terminado, se ha ido…”

Es por eso que las últimas palabras de cada ser humano son importantes; si no para todos, al menos para sus seres más cercanos.
Hay, sin embargo, una persona cuyas últimas palabras fueron dirigidas no sólo a sus amigos, sino a todo el mundo. Esa persona es Jesús, el Hijo de Dios. En sus últimos momentos, Jesús dirigió sus palabras a la multitud, a los ladrones, a su familia, a sus discípulos, a su Padre celestial, al mundo entero y a nosotros mismos…

Es la razón por la que en preparación a celebrar Semana Santa durante un año más, vamos a desempacar una a una las expresiones de Jesús en la cruz. Cada expresión está cargada de dolor, sufrimiento, agonía, pero también de poder, verdad y amor.

Es que el fundamento de nuestra fe, salvación y esperanza se encuentra en lo que aconteció en aquella cruz hace más de 2000 años.
Son 7 las expresiones de Jesús en la cruz que tradicionalmente recordamos, no todas se encuentran en el mismo evangelio; sino que fueron compiladas de entre ellos para reunir el número 7; no todas incluyen una enseñanza moral o teológica; algunas solamente son el testimonio de la agonía y sufrimiento de Jesús en la cruz. Sin embargo todas ellas merecen ser recordadas; pues hablan del poder y la debilidad de Jesús, su agonía y su seguridad de triunfo; su amor y su suplicio, su humanidad y su divinidad.
En Jesús se encuentra el centro del cristianismo; sin su persona la fe cristiana es una filosofía más, una opción más, un camino más. Pero nosotros sabemos que Jesús es El camino, la verdad y la vida; y sus palabras son luz y esperanza para nosotros.
¿Qué sucedió en aquella cruz? Jesús nos reconcilió con el Padre en su vida, su sufrimiento, su agonía, su muerte y sus palabras que retumban hasta hoy.

5Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
1 Timoteo 2:5-6

¿Qué ocurrió en aquella cruz?
¿Qué ocurrió aquella tarde en aquella cruz?
Hay 4 palabras que nos ayudarán a ampliar la grandeza e importancia de lo que Jesús realizó por medio de su muerte en aquella cruz.

1.                Sacrificio
Nosotros merecíamos MORIR como castigo por el pecado

Juan 19:17-18
17Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 18y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Dolor Físico y Muerte.
La crucifixión es una muerte lenta y dolorosa.
Clavos en las manos (específicamente en las muñecas) y en los pies.
La espalda mutilada a latigazos; la corona de espinas; la sed...

Así que Jesús se ofreció EN sacrificio... para morir en nuestro lugar.

Juan 1:29
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

2.               Redención
Estábamos ESCLAVIZADOS AL PECADO y a SATANÁS

Juan 8:34
Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
Cargar con nuestros pecados
Jesús fue consciente del estar padeciendo la culpa de nuestros pecados.
En nuestra experiencia como cristianos sabemos algo de la angustia que sentimos cuando hemos pecado; el peso de la culpa es tremendo sobre nuestros corazones; de hecho cuanto más crecemos en santidad más deberíamos crecer en odio y repugnancia hacia el pecado.
Ahora bien, Jesús era perfectamente santo, aborrecía el pecado con todo su ser.
De manera que al cargar sobre sí el pecado de los elegidos, Jesús está haciendo un gran sacrificio; lo que más aborrecía estaba siendo derramado sobre él...

Isaías 53:12
Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

2 Corintios 5:21
Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

1 Pedro 2:24
Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Pero no fue obligado Jesús, él mismo estuvo de acuerdo con el Padre.

Juan 10:17-18
17Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Jesús es nuestra fuente de libertad.

Colosenses 1:13
El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo

3.              Reconciliación
Estábamos SEPARADOS de Dios por causa del pecado

Jesús padeció la IRA de Dios.
El dolor físico de la crucifixión y el dolor de cargar con el pecado de su pueblo se agrava por el hecho de que Jesús enfrentó ese dolor solo.
Mateo 26:56 -  Los discípulos lo dejaron...
…Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

Mateo 27:46
Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Números 28:3
3Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo. 4Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde.


Pero Jesús nos reconcilió con el Padre.
2 Corintios 5:18-19
18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

4.               Propiciación
Nosotros merecíamos SUFRIR LA IRA de Dios en contra del pecado

Cargar con la Ira de Dios
Por encima de todo; el aspecto más difícil del dolor experimentado por Jesús fué el dolor de cargar sobre sí la IRA de Dios.

Romanos 3:25-26
25a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, 26con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Jesús, por amor a su pueblo, absorbió la Ira del Padre.
1 Juan 4:10
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Tesalonicenses 5:9-10
9Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, 10quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

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