lunes, 17 de septiembre de 2018

El día del Señor vendrá; y muchas agendas serán frustradas...



Pero el día del Señor vendrá… (2Pe 3:10)
¡Cuántos planes y proyectos humanos serán truncados y frustrados por el retorno de Jesucristo!

Sólo imagine, el estudiante que se encuentre a una pregunta para finalizar su examen profesional, no tendrá necesidad de pensar esa última respuesta -  no se va a poder titular, no podrá ejercer; el día final habrá llegado y el éxito a celebrar no será el del profesionista, sino el del Cordero.

Considere cuántas lunas de miel no se podrán consumar – las reservaciones de avión y hotel no se utilizarán; las fotos no se tomarán; los novios quizá apenas habrán dicho “sí acepto” pero el día del Señor habrá llegado; y la eternidad espera por otra boda; las bodas del Cordero.

No será necesario firmar ese cheque para comprar aquel auto último modelo; pues no habrá oportunidad de estrenarlo; en el lago de fuego no hay autopistas y en la ciudad celestial no se requiere andar a prisa…

No habrá tiempo de que el cirujano dé las últimas puntadas a esa herida; llegó el momento de ver cuerpos nuevos; de hecho, la medicina habrá llegado a su fin como ciencia útil – los condenados al infierno nunca reciben alivio y los redimidos en la gloria no necesitan medicina.

No tendrá sentido entonces, que el albañil pegue ese último ladrillo; a los incrédulos les esperan prisiones de espanto y oscuridad y a los escogidos de Cristo les esperan moradas de gozo y dicha en la gloria.

No necesitará ese último ciclo de enjuague para la ropa; ni exprimirla, ni tenderla – habrá vergüenza y desnudez para los que ignoraron a Cristo y habrá túnicas blancas para quienes se rindieron ante el Hijo de Dios.

Calcule cuántos viajes, negocios, tratos, programas, partidos de futbol, compras, obras de teatro, construcciones, cirugías, reparaciones, mensajes, poemas, recetas de cocina, sesiones fotográficas, series de ejercicios, tareas escolares, canciones y serenatas, quinceañeras y cumpleaños; jornadas de trabajo y momentos de descanso quedarán a medias o ni siquiera habrán podido comenzar; pero no se realizarán pues el retorno del Rey de reyes hará que la historia se detenga, su regreso hará que el tiempo dé paso a lo eterno y todas las cosas serán juzgadas y hechas nuevas.

Es que el día del Señor habrá llegado – y el hecho de que dejará truncados tantos planes humanos, debe conducirnos a la humillación y a la sabia consideración de una realidad fundamental: DIOS no está comprometido con el cumplimiento de nuestra agenda; ni ha empeñado su promesa a favor de la realización de todos y cada uno de nuestros planes -  el universo y la historia giran en torno a SU agenda, esta historia es SU historia; para SU gloria; por ese aquel día final es “El día del SEÑOR”  - Él será celebrado y temido, él recibirá homenaje y honra, él Juzgará y él Reinará por siempre.
Mientras llega ese día, hemos de vivir con sabiduría; trabajar con diligencia y despojarnos de afanes innecesarios; disfrutar las bendiciones cotidianas, pero anhelar la herencia eterna; invertir nuestros días pensando en la eternidad; buscar a Dios mientras puede ser hallado, encomendar a él nuestra existencia; rendirnos a Cristo en arrepentimiento y fe.

Y cada vez que oremos “venga tu reino, sea hecha tu voluntad” recordemos que cualquier día, será el gran día; muchos planes serán frustrados por el regreso de Cristo; pero ningún creyente en Cristo será frustrado aquel día ¡Reinaremos con Él!

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Guía Devocional Septiembre 2018


Compartimos la guía devocional para septiembre/2018 que comprende una breve reflexión sobre el carácter de nuestro Dios, según se le describe en los Salmos 62-91.

viernes, 24 de agosto de 2018

Cuando los peces necesiten salvavidas...



En estas líneas NO pretendo condenar a quien en su desesperación, confusión o preocupación ante las dificultades de la vida busca ayuda. Es lo normal, buscar ayuda para nuestros problemas: es la razón por la cual alguien busca el consejo de un amigo, toma un tranquilizante, consulta con un esotérico o busca un terapeuta; queremos encontrar ayuda.

El propósito de esta reflexión es considerar cómo es que un cristiano (y enfatizo, sólo el cristiano) NO necesita escarbar en la psicología en busca de la ayuda, dirección y consuelo que YA se le ha dado en Cristo – y mucho menos para ayudar a otras personas a encontrar “guía para la vida”.
El título de este post resume mi tesis: Tal como los peces están capacitados para vivir en el agua y no necesitan salvavidas, los cristianos están capacitados para enfrentar la vida y no requieren de la psicología.

La psicología opera con muchas caras; como profesión, como disciplina académica y como ciencia, así que consideraré estos tres rostros de la psicología en contraste con el cristianismo.

Si la consideramos como “CIENCIA”;  Hay que subrayar que su marco conceptual no ha sido ni definido ni delimitado; pues ni las corrientes más populares de la psicología  (psicoanálisis, conductismo y Gestalt) se ponen de acuerdo a veces ni en sus axiomas fundamentales. Etimológicamente se le llama "estudio de la vida" - pero ¿Qué es la vida? la psicología concibe al ser humano desde una perspectiva principalmente materialista (evolucionista), antropocéntrica (humanista) y relativista. Pretende tener cabida en todas las áreas de la vida ¿Es acaso la madre de las ciencias? - El sitio de la APA (American Psychological Association) declara: "Es difícil, si no imposible, pensar en una faceta de la vida donde la psicología no está involucrada" - Pero una cosa es que la psicología esté involucrada como parte de lo que los humanos ya de por sí somos y hacemos.  Si aceptamos "psicología" como "Manera de sentir, de pensar y de comportarse de una persona o una colectividad" (según una definición del diccionario) - con esa definición NO tendríamos problema los cristianos, pues en todas las áreas de la vida sentimos, pensamos y actuamos (nunca somos neutrales) - pero es tan simple como decir que no hay una sola faceta de la vida en que no seamos participantes morales...
Sin embargo, no es lo que principalmente propone la psicología, sino que aspira a tener la regencia de la vida, de la interpretación de la realidad y de la autoridad sobre el comportamiento humano (que es lo que ocurre cuando pone etiquetas sobre las personas; reclama la autoridad para interpretar la vida y definir el comportamiento "normal" o "aceptable") - Ante tal relativismo y pretensión, los cristianos, que reconocen a Dios como el autor de la realidad, y por ende, el único con la autoridad para emitir juicios veraces acerca de la vida (revelados en las escrituras), no necesitamos un desperfecto de "ciencia" como ésta...

Si la consideramos como una “DISCIPLINA ACADÉMICA”; el problema subyacente para un cristiano es que la psicología pretende adoctrinar a las personas con una filosofía de la vida que no tiene referentes para la vida que concuerden con las escrituras - no propone un referente ético que podamos amalgamar con la Biblia sin que se comprometa la autoridad de Dios, pues la ética de la psicología es relativista; guiada por pulsiones (Freud), por los estímulos externos (conductismo) o por las estructuras empíricas (Gestalt).
Tampoco propone, la psicología, un referente epistemológico para la vida - pues la diferencia entre lo verdadero y lo falso, y el parámetro para diferenciar lo correcto e incorrecto, lo bueno y lo malo, lo sabio y lo necio, termina dependiendo de lo que convenga al individuo o colectividad; brindando, en el mejor de los casos, no una pauta de vida a seguir, sino un remedio para lidiar con su  conciencia luego de tomar una decisión equivocada y en casos peores, un patrón de pensamiento que solapa el cinismo y hedonismo de los "pacientes".
La psicología carece, incluso, de un referente existencial para la persona - pues le concibe principalmente como un animal reprimido sexualmente (Freud), como una entidad netamente biológica/mecánica (Skinner/Conductismo) o como un individuo que usa a conveniencia sus relaciones y entorno (Gestalt).
Así de nebuloso como puede ser, no hay en todo esto un solo referente estable (normativo y confiable) para la vida, y eso que la psicología se encarga precisamente de eso, de mejorar y dirigir la vida ¿Pero cómo puede hacerlo con referentes tan opuestos a las escrituras? Porque las escrituras sí nos brindan un referente claro para discernir el bien del mal, lo sabio de lo necio - las escrituras son, de hecho, la norma ética del cristianismo. Además de brindarnos un referente confiable de aquello que llamamos "verdad" en oposición a la mentira - Dios es verdad, la suma de su ley es verdad, sus juicios (declaraciones autoritativas) son verdad. Además de darnos el referente existencial en el cual podemos basar nuestra identidad: creados a imagen y semejanza de Dios - polvo, pero también espíritu - caídos, pero con la esperanza de ser redimidos en Cristo; criaturas responsables ante su Creador y necesitados de un cambio espiritual más que de circunstancias.
¿Puede acaso la psicología proponer mejores referentes a estos tres niveles básicos? Si no puede, no hay motivo de peso para que el cristiano trate de tomar prestados los presupuestos de la psicología para construir una filosofía de la vida que puede ser mucho mejor construida desde las escrituras, ni mucho menos para querer adoctrinar a las personas con tales postulados tan blandengues.

Finalmente, si se le considera sólo como una PROFESIÓN, habría que preguntar ¿Se necesita esta profesión realmente?. Si la psicología busca, como la misma APA dice; encontrar "nuevas y mejores formas para que las personas puedan existir y prosperar en un mundo complejo" ¿Es sólo el "profesional" de la psicología el que puede ayudarme a encontrar esa nueva y mejor forma de existir? ¿Necesito que un "profesional" me diga cómo vivir? O se trata más bien de una búsqueda que tengo derecho a hacer por mí mismo. Y si por mí mismo puedo encontrar la forma de vivir mejor ¿Quién va a evaluar si mi manera de ser feliz es correcta o incorrecta, si es buena o mala, si es sabia o necia? ¿Lo hará la psicología con sus postulados y referentes tan contradictorios y relativistas?. Partiendo de un principio básico del cristianismo; cada creyente es un profeta de Dios, alguien que anuncia a aquél (Cristo) que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable - es el cristiano el que ha encontrado YA en Cristo esa "nueva y mejor forma de existir" que la psicología dice también buscar, pero que en su afán de parecer "ciencia" y mantenerse secular, nunca encontrará pues sólo en Cristo se halla tal "nueva y mejor forma de existir" -

Ya en el pasado, hermanos como los puritanos Richard Baxter ("Directorio cristiano") y Tomas Brooks ("Remedios preciosos") abordaron una visión holística de la persona ante problemas como el desaliento, la depresión, la ansiedad, el temor, etc. con fundamento escritural tanto para definir a la persona como para ofrecer remedios.

Si se habla de redimir la psicología como cristianos, terminaríamos "inventando" el DISCIPULADO; cristianos compartiendo a la gente la verdad de Dios y el evangelio de la nueva vida en Cristo; pero no es necesario inventar el discipulado pues ya nos lo dejó Cristo como encomienda para llevar la luz al mundo.

¿Necesita un cristiano alguna certificación, validación o acreditación para autentificarle en su labor de hacer discípulos de Cristo, de aconsejar, exhortar o animar a los demás? ¡NO!
Claro que puede encontrar la manera de comunicarse mejor con la gente, de relacionarse asertivamente con las personas, de organizar sus ideas, tiempo y habilidades para brindar ayuda de manera efectiva - pero YA tiene lo necesario para hablarle a la gente acerca de una "nueva y mejor forma de existir"; tiene a Cristo y su Palabra.