martes, 4 de agosto de 2009

Enojo - Parte 2 - No aliementes a la fiera

No alimentes a la fiera

Una manera en que la Biblia nos llama a vencer la ira, el enojo y el furor es con PACIENCIA.

Proverbios 16:32
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

Proverbios 14:29
El que tarda en airarse es grande de entendimiento;
Mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.


Si somos tardos para el trabajo somos perezosos.
Pero si somos tardos para el enojo; somos pacientes.
y Sólo Jesús nos puede hacer pacientes.


EL ENOJO SE COMBATE CON LA PACIENCIA.
Dejemos de alimentar la ira.


1. Oremos por paciencia.
Gálatas 5:22
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, PACIENCIA, benignidad, bondad, fe…

Si parte del fruto del espíritu es la PACIENCIA, debería ser un motivo permanente de oración.

Colosenses 3:12
12Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Si estamos llamados a vestirnos de misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre y paciencia; nuestras oraciones deberían estar saturadas de éstos ruegos.

2 Tesalonicenses 3:3
3Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. 4Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. 5Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

¿Quién nos encamina al amor y a la paciencia?
Debemos rogar: ¡Guíame Señor!


2. Hablemos con paciencia
Proverbios 15:1
La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.

Nuestras palabras necesitan ser moldeadas por la paciencia.
Pensemos antes de hablar.
Hablemos con cuidado.
Analicemos lo que hemos hablado.

3. Actuemos con paciencia
Proverbios 29:11
El necio da rienda suelta a toda su ira,
Mas el sabio al fin la sosiega.

Las decisiones arrebatadas carecen de madurez, cordura, dominio propio y paciencia.


4. Oremos con paciencia.

Orar con paciencia es orar por la voluntad de Dios
Jonás 4:3-11
Jonás estaba encaprichado con SU voluntad.
Le enojó que Dios no actuara como él esperaba.

Orar con paciencia es orar por nuestros enemigos.
Romanos 12:19
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

El clamor por la venganza de Dios es bíblico, y correcto.
Pero debemos tener cuidado de hacerlo para la gloria de Dios y no por nuestro orgullo herido.

No es: ¡Dios me hicieron esto; cóbrate!
Sino: Dios, ofenden tu nombre, desobedecen tu ley ¡Levántate!

Debemos tener mucho cuidado; podríamos disfrazar nuestro enojo en la oración y estar orando por la venganza de Dios cuando lo que Dios desea es que en primer lugar oremos por nuestros enemigos (no en contra de nuestros enemigos)

El pasaje de Romanos termina diciendo:
12:21 “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”


Mateo 5:43-47
43Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?



Orar con paciencia es orar como pecadores necesitados de gracia.
1 Reyes 19:9-18

Elías; quería que Dios actuara como un terremoto, como un torbellino… Pero Dios quería actuar como un viento suave.

Elías se veía a sí mismo como un santo en peligro de extinción;
Dios le hizo ver que era Él con su poder que podía levantar a 7mil personas igual de consagradas.




Píldoras de Paciencia

Proverbios 15:18
El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

Proverbios 29:22
El hombre iracundo levanta contiendas,
Y el furioso muchas veces peca.

Proverbios 29:8
Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; Mas los sabios apartan la ira.

Proverbios 19:11 - PDT
Al sabio la inteligencia lo hace ser paciente; es admirable ver cómo perdona a los que le han hecho daño.

Enojo - Parte 1 - Un Jaguar no es una mascota

Un Jaguar no es una mascota

Ya son muchas las personas que toman fieras salvajes como mascotas.
Por alguna razón sentimos fascinación por los felinos; no ha faltado quien compra un león bebito o un tigre bebé o un jaguar recién nacido; creyendo que si la educa desde pequeñito, la fiera aprenderá y será tranquila.

Pero las fieras no se pueden domar; no fueron creadas para coexistir con el hombre en la misma casa.
Muchos se dan cuenta ya muy tarde.
Aquella fiera que alimentaron poco a poco acabó matándolos.
Así sucede con las fieras; así sucede con el enojo.


El enojo NO es una actitud a la que debamos dar cabida en el corazón.
El corazón salvaje se deja dominar por el enojo.
Pero en el poder de Jesús, podemos echar fuera de nuestro corazón al enojo.

El enojo sólo acarrea problemas.
No es para que viva con nosotros, es salvaje; y mientras más lo alimentamos; en mayor peligro nos encontramos nosotros y los que nos rodean.

La semana pasada hablamos del orgullo y mencionamos que fue una de las primeras raíces de pecado en brotar.
Satanás se llenó de orgullo.

Hoy hablaremos de otro aspecto del corazón salvaje al que podemos representar con la figura de un jaguar.

Hoy veremos que el enojo, otro pecado radical; también fue uno de los primeros en manifestarse en el corazón del hombre pecador.
El enojo condujo al primer asesinato.

Génesis 4:3-8
3Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. 4Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.
Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; 5pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
7Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
8Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.



EL ENOJO SÓLO ACARREA PROBLEMAS
Desechémoslo en el poder de Jesús

Éste pasaje nos muestra 5 características del enojo:

1. El enojo comienza con una chispa
v.5 “Y se ensañó Caín en gran manera”

La idea original es que “Caín comenzó a encender el fuego”

La idea es algo que comienza con poquito, pero va creciendo más y más.
¿No es así como inicia el enojo?

Con poquito:
· Un desacuerdo
· Un contratiempo
· Un descuido de alguien
· Un detalle en la comida
· Unas palabras…


Pero una vez que le damos cabida al enojo, es como haber encendido la olla de los frijoles:
Se calienta y se calienta hasta que hervimos…

· El desacuerdo acaba en pelea.
· El contratiempo termina en insultos.
· El descuido acaba en amenazas.
· El detalle termina en la ley del hielo.
· Las palabras acaban en golpes…


Proverbios 26:21
El carbón para brasas, y la leña para el fuego;
Y el hombre rencilloso para encender contienda.


Para tener brasas necesitas carbón.
Para tener fuego necesitas leña.
Para tener un pleito basta una persona peleonera.

Salmo 37:8 Deja la ira, y desecha el enojo;
No te excites en manera alguna a hacer lo malo.


La ira y el enojo son la chispa que enciende otras actitudes y reacciones que sólo acarrean problemas.

Si trabajaras en una fábrica de cuetes
¿Jugarías con un encendedor?
Imagina que todo el día lo vives en una fábrica de cuetes.
No enciendas la más pequeña chispa.
Toma precauciones; porque una pequeña chispa de enojo trae graves consecuencias.

Eclesiastés 7:9
No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.

La muerte de Abel a manos de Caín comenzó con una chispa de enojo.
Muchos problemas, discusiones y conflictos en casa o en el trabajo comienzan con una pequeña chispa de enojo.

Cuando un jaguar es bebé, se ve bonito, tierno y amistoso…
Pero así es de pequeño; conforme crece se hace salvaje y cosecharemos las consecuencias.

Así es el enojo; pequeñito parece inofensivo… pero nos meterá en grandes problemas.
No le eches leña al fuego.


2. El enojo se nota.
v.6 “¿Por qué ha decaído tu semblante?”

¿Has notado que siempre que estamos enojados tratamos de hacerlo notar por nuestra actitud, pero en cuanto nos preguntan si estamos enojados LO NEGAMOS?
Es así como “cobramos venganza” – Te voy a hacer sentir culpa, te voy a dejar de hablar, te voy a evadir… pero no voy a aceptar que estoy enojado.

Lo irónico es que por más que NEGAMOS el enojo, se nota.

· El muchacho se encierra en su cuarto pero ¿Esta enojado? NO
· La esposa responde ásperamente pero ¿Está enojada? NO
· El esposo le sube a la TV y se porta indiferente pero ¿Está enojado? Dice que NO

Así como en Caín se notaba que había enojo.
Así también en nosotros: SE NOTA.
El hecho de que se note nos dice que debemos hacer caso de los “síntomas”

Supongamos que me enfermo de Dengue
¿Cómo se que tengo dengue?
Los síntomas no mienten: Fiebre alta, fuerte dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, músculos y en los ojos…
Si experimentara éstos síntomas y dijera: NO PASA NADA, sería negligente de mi parte.

ASÍ también ocurre con el enojo; viene acompañado de síntomas que deben atenderse:
· Palabras ásperas.
· Respuestas evasivas
· Rostro serio.
· Ceño fruncido.

Efesios 4:31
31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.


Cuando hay amargura, enojo, ira, gritería o maldiciones; un problema se está cocinando…

DIOS lo NOTA
Mateo 5:21-22
21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.


No sólo NO MATARÁS
· Si te enojas hay juicio
· Si lo insultas hay condena
· Si los maldices hay castigo.
Jesús no sólo ataca el homicidio, sino la raíz más común del homicidio.

Dios nota cuando estamos enojados

Mateo 5:23-24
23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.


No podemos dirigirnos con amor a Dios mientras en nuestro corazón hay enojo hacia nuestro hermano.
Acepta cuando estás enojado
Reconócelo ante Dios y reconócelo ante los demás.
Podemos aceptar con honestidad en oración a Dios: Padre estoy enojado; ayúdame.
Podemos hablar con la pareja, los hijos, los padres o los amigos: Oye, la verdad es que me enojé contigo.

Y lo que necesitamos hacer es olvidar: pedir perdón, otorgar el perdón, dejarlo en el pasado y aprender la lección.


3. El enojo es una trampa.
v.7 “el pecado está a la puerta”

Parece que al enojarnos estamos actuando para cobrarnos lo que nos hicieron.
Pero en realidad acabamos cayendo en nuestra propia trampa.

Efesios 4:26-27
26Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo.

“Ni deis lugar al diablo” muchas veces pensamos que le damos lugar al diablo con la hechicería, con la magia, con los videojuegos llenos de ocultismo… cosas que parecen muy graves y que decimos que nunca haríamos.
Pero, aunque no participemos de eso, le damos lugar al diablo con algo tan común como el enojo.

Darle cabida al enojo es como jugar a ser el COYOTE en busca del CORRECAMINOS.
Por más buenas que sean sus trampas, por más hoyos que ponga, por más explosivos que use…
Nunca logra su cometido; siempre acaba cayendo en su propia trampa… PERO NO APRENDE.

¿Cuándo el enojo le ha puesto solución a una discusión?

Acabamos lamentándonos; arrepentidos y avergonzados… Pero no aprendemos.

Tener un jaguar en casa pone en peligro de muerte a sus habitantes.
Tener enojo en el corazón nos convierte en bombas de tiempo vivientes…

“El que se enoja pierde”
Necesitamos desechar el enojo como una opción de proceder.

Necesitamos revestirnos del poder y el carácter de Jesús



4. El enojo mata.
v.8 “Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”

El enojo es la chispa que acaba por incendiarlo todo.
Es la raíz de la imprudencia.
Es la raíz de la venganza.
Es la raíz del asesinato.


Darle cabida al enojo en nuestro corazón es jugar con fuego.

Proverbios 14:17a
El que fácilmente se enoja hará locuras;


Hubo una señora que estaba harto de ver como un ratoncito se había colado en la cocina de su casa. Se comía el pan, rompía las bolsas de alimento, hacía destrozos…
Estaba tan harta del ratoncito que roció con gasolina el piso de la cocina… pensando en lo efectivo que sería para acabar con el pequeño problema.
Le prendió fuego al piso… el fuego alcanzó al mantel, el mantel alcanzó a la mesa, la mesa a las sillas, la silla a la basura, la basura a la alacena… todo por un ratoncito…

¿Cuantas locuras no hacemos cuando estamos hinchados de enojo?

Proverbios 19:19
El de grande ira llevará la pena;
Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.


Puesto que el enojo es tan peligroso; no debemos darle cabida en nuestro corazón.
El jaguar no es una mascota; es un animal salvaje.
No lo podemos domar, debemos echarlo fuera…



5. PERO: El enojo se puede vencer.

Nos enojamos porque decidimos hacerlo: pero nuestra tendencia es culpar a otros.

· Le echamos la culpa al vecino.
“Tú me hiciste enojar” “Sólo me provocas”

· Le echamos la culpa a las circunstancias.
“Compréndeme, es que hoy no fue mi día”
“Es que tiene diabetes” “Es que está enfermo”
“Es que son los días difíciles del mes…”

· Le echamos la culpa al “carácter”
“Yo así soy de carácter”
“Dios me dio este carácter”

· Le echamos la culpa a Satanás…
“El chamuco se me metió”

Pero el culpable es el que vemos al espejo.
Volvamos a Génesis 4 v.7 “con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él”

“El enojo quiere dominarte pero tú puedes dominarlo a él”
En el poder de Dios tenemos la oportunidad de echar fuera al enojo.


Santiago 1:19-20
19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
20porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

(El que vive enojado no puede vivir como Dios manda)

Si Jesús vive en nuestro corazón, es posible no sólo resistir al enojo sino vencerlo.
· Hay que escuchar más que hablar.
· Hay que hablar con cuidado.
· Hay que hacer todo lo posible por evitar el enojo; Desde el “cuente hasta 10 y respire profundamente” hasta ponerse cinta adhesiva en la boca...
· Se vale salir al patio a respirar.
· Se vale dejar pasar un tiempo para hablar con almohada
· Se vale encerrarse a orar pidiendo dominio propio y paciencia.

PERO ES JESÚS QUIEN VA A VENCER AL ENOJO.
SIN JESÚS NO PODEMOS.

· Podemos disimular el enojo.
· Podemos intentar resistir al enojo.
· Podemos aguantar sin mostrar nuestro enojo.
· Podemos “guardar” el enojo
Pero sólo JESÚS puede destruir el enojo.


El enojo es como una bomba de tiempo dejada por un terrorista en nuestra casa.
No somos parte del escuadrón antibombas.
Yo sé cómo arreglar la plancha descompuesta.
Sé como programar la TV.
Pero no sé como desactivar una bomba…
Hay que llamar al experto: Jesús.

Cuando veas el enojo germinar:
Aléjate. Toma tus precauciones…
Pero llama al experto; sin él nada que hagamos será productivo.


Si Jesús en la cruz mató las obras del pecado, el enojo no está fuera de su alcance.
La cruz de Jesús tiene poder para vencer el enojo.

EN CONCLUSIÓN.
Por su peligrosidad; el enojo NO debe morar en casa.
En nombre de Jesús apaguemos cualquier chispa de enojo.
Si alguien se enoja, reconózcalo y pida ayuda a Dios.

Y supliquemos por una familia sin enojo.
Comencemos por pedirle a Jesús un corazón que no sea salvaje; un corazón donde en vez de haber enojo haya paciencia, perdón y alegría.

Orgullo - Parte 2 - El hechizo de Narcizo

El hechizo de Narciso

La Biblia nos describe página tras página el problema del ser humano: el PECADO.

Si le preguntamos a un niño ¿Qué es pecado?
El niño puede responder: Pecado es robar, mentir, maldecir, fumar, drogarse, desobedecer a papá, copiar en un examen, etc…
Esas respuestas están muy bien; todo eso envuelve acciones pecaminosas.

Sin embargo, conforme se va madurando en el conocimiento de Dios, descubrimos que esa respuesta o es del todo completa.
La respuesta de los niños generalmente menciona los FRUTOS DEL PECADO.
Pero la Biblia no sólo habla del pecado como los FRUTOS, sino como la RAÍZ del problema.

Sí, pecado es robar, mentir, desobedecer, maldecir, fumar…
Pero ¿Por qué mentimos, desobedecemos, maldecimos, engañamos o producimos cualquier otro FRUTO de pecado?
La respuesta es: porque la RAÍZ de nuestro corazón es el pecado.


Por eso hablamos del CORAZÓN SALVAJE.
Es el corazón dominado e impregnado del pecado. No pecado a nivel de FRUTOS sino pecado como RAÍZ.

La lista de animales que estamos usando para describir al corazón salvaje, es una lista conocida como los “7 Pecados Capitales”, capitales quiere decir, “los peores”…
Pero nosotros no creemos que haya algunos pecados peores que otros. TODOS son malos.
Por eso preferimos llamarlos PECADOS RADICALES. Radical quiere decir: desde la raíz.

El orgullo, representado por el PAVORREAL, es un pecado RADICAL.
Comienza desde la raíz, comienza en el corazón.
No aprendemos a ser orgullosos; somos orgullosos por naturaleza.
No nos enseñan a ser presumidos, altivos, soberbios, jactanciosos, ególatras… lo somos por naturaleza.

El orgullo se puede expresar de diversa maneras: Vanidad, Vanagloria, Soberbia, Altanería, Arrogancia, Jactancia, Presunción, Egolatría etc. NARCICISMO

El hechizo de narciso…
Cuenta la mitología griega que había un muchacho muy hermoso llamado Narciso.
Narciso era arrogante y se daba el lujo de despreciar a cualquier muchacha que quisiera acercarse a él. Una tras otra muchacha fue desilusionada y acabó en la tristeza; algunas hasta se dejaron morir por el despecho de Narciso.
Por tanta arrogancia y orgullo, Narciso fue castigado: Una tarde se acercó a un lago para beber agua; al ver su reflejo en el lago quedó maldecido a mirarse a sí mismo. A enamorarse de sí mismo.
Fue tanta su locura que en un intento de abrazar su propio reflejo calló al lago y murió ahogado…
Por eso se llama narcisista a la persona que “sólo se ama a sí mismo”


Esto es mitología; es una manera en que los pueblos antiguos trataban de enseñar justicia y valores a la sociedad; algunas buenas enseñanzas podemos obtener de esto.

Pero en la Biblia no tenemos mitología; sino VERDAD ABSOLUTA.

Proverbios 27:19 BLA
Como el agua refleja el rostro, así el corazón del hombre refleja al hombre.

El corazón es el reflejo de la persona total.
Todo lo que hay en nuestro corazón determina nuestra manera de vivir, de pensar, de actuar, de hablar.

Mateo 12:34b - De la abundancia del corazón habla la boca.

Proverbios 16:9 - El corazón del hombre piensa su camino;
Mas Jehová endereza sus pasos.

El pecado comienza en el corazón.
Generalmente tratamos de excusar el pecado diciendo que:
- Las circunstancias nos obligaron.
- Satanás nos obligó.
- Lo heredamos de papá

Pero la verdad es que el pecado tiene su explicación en el corazón.
Pecamos porque en nuestro corazón hay pecado salvaje, pecado rebelde; desobediencia a Dios.
Es pecado RADICAL.
El orgullo ahí comienza; en la raíz del corazón salvaje.


El orgullo es un pecado radical
Combatamos al orgullo desde la raíz.



1. El orgullo comienza en el corazón.
Una persona actúa altiva, prepotente, presuntuosa, arrogante y soberbia; porque su corazón está hinchado de ORGULLO.

Proverbios 21:4 Altivez de ojos, y orgullo de corazón,
Y pensamiento de impíos, son pecado.

La historia de Nabucodonosor.
Daniel 5:20
20Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. 21Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place.

Si queremos combatir el orgullo, el lugar para empezar es en el corazón.
Dios es el único que puede cambiar el corazón.

Los “especialistas” de éste mundo no pueden tratar al corazón orgulloso.
Al contrario, tratan de inflamar el corazón de orgullo; ellos le llaman autoestima.
¿Ha visto algún consultorio profesional anunciando: tratamos problemas de orgullo, vanidad y egoísmo?
¡No! Ellos tratan la “baja autoestima”, la “falta de amor propio”

Ellos aconsejan: “Ámate a ti mismo” “No seas tan duro contigo mismo” “Tú eres especial”
De esa manera en vez de hacerle frente a la vida con una actitud de mansedumbre y humildad a Dios, la gente le trata de hacer frente a la vida con una actitud orgullosa y arrogante: “Yo le voy a demostrar a todos y a mi mismo que puedo salir adelante” (Eso es orgullo)

El mundo alimenta al corazón de más y más orgullo. El orgullo no es una virtud sino un pecado, un pecado radical.
Una actitud de PAVORREAL no es una actitud de admirar sino una actitud que debemos aborrecer.

¿NO HAY CIERTA CLASE DE ORGULLO BUENO?
El pecado es tan sutil que tratamos de opacar su peligrosidad.
Es así como hay mentiras malas y “mentiras piadosas”. La envidia es otro pecado en la Biblia pero nosotros hablamos de “envidia de la buena”, la crítica es siempre mala pero nosotros hablamos de “crítica constructiva”… el orgullo es siempre orgullo.

¿Cómo puedo entonces comenzar a desechar el orgullo? Quizá un buen lugar para comenzar es la manera en que pensamos.

Nosotros decimos:
“Estoy orgulloso de mis hijos…”
“Me siento orgulloso de haber logrado tal o cual cosa…”

Las mismas palabras con que nos expresamos reflejan nuestro corazón y pensamientos.
¿Qué tal si cambiamos la expresión “estoy orgulloso” por “me siento honrado” o “soy bendecido”?
“Me siento honrado de que seas mi hijo”
“Es una bendición haber podido lograr….”

¿Notas el gran cambio que hay en la actitud?
El orgullo centra la atención en nosotros como las estrellas. Pero expresar que somos bendecidos u honrados, expresa que nosotros sólo somos receptores y que el mérito es de alguien más. (DE DIOS)

Claro que cambiar las palabras con que nos expresamos no es el cambio completo, pero es un buen lugar para empezar.
Si el orgullo comienza en el corazón, el lugar para empezar a cambiar es el corazón (a nivel de pensamientos).

Las adversidades son un método de Dios para prevenirnos del orgullo.

Deuteronomio 8:11
11Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
15que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.

· El orgullo nos lleva a olvidarnos de Dios.
· Dios aflige y prueba para preparar el camino a sus bendiciones.

Examinémonos a nosotros mismos.
Pidamos a Dios un corazón renovado.


2. El orgullo distorsiona nuestra visión.
El orgullo nos hace vivir una ilusión (como entrar a la casa de los espejos)
Nos maximizamos a nosotros mismos.
Minimizamos a los demás.

· Es por el orgullo que queremos llamar la atención. (¿Habrán notado mi vestido?)
· Es por el orgullo que no podemos pedir perdón. (Que me venga a pedir perdón, no le voy a rogar)
· Es por el orgullo que nos tomamos todo de manera personal (¿Te fijaste cómo me habló? ¿Qué me habrá querido decir?)
· Es por el orgullo que nos preocupa el qué dirán (Los hombres no lloran)
· Es por el orgullo que tantas cosas nos dan pena… (De mí no se van a burlar)


3. El orgullo se combate con humildad.

El orgullo está enraizado en el interior del hombre.
El pavorreal se ha colado en el corazón.

Sobre todos nosotros pesa la maldición de Narciso; condenados a vernos al espejo, enamorados de nuestro YO. Preocupado por mi bienestar, mi reputación, mi comodidad, mi amor propio, mi apariencia, la opinión de los demás acerca de mí…

Estamos enraizados en el pecado.
Por eso el corazón es salvaje.
Pero en Jesús tenemos una nueva vida y una nueva manera de ver la vida y vernos a nosotros mismos.
Así que podemos romper el hechizo de narciso.
Podemos echar fuera al pavorreal.

2 Corintios 10:17
17Mas el que se gloría, gloríese en el Señor; 18porque no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba.

Cuando seamos tentados como Narciso a vernos a nosotros mismos como lo más valioso e importante, combatamos la visión distorsionada con la visión bíblica de nosotros mismos.

5 Maneras bíblicas de vernos a nosotros mismos con humildad.

1) Veámonos como criaturas.
Salmo 100:3
Reconoced que Jehová es Dios;
El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

2) Veámonos como siervos.
Mateo 20:26-28
26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

3) Veámonos como inmerecedores (todo por la misericordia de Dios)
Tito 3:4-5 – PDT
4Pero Dios nuestro Salvador mostró su bondad y su amor por la humanidad. 5Él nos salvó gracias a su misericordia, no por algo bueno que hubiéramos hecho. Nos salvó lavándonos, dándonos una vida nueva. Nos renovó por medio del poder del Espíritu Santo.

4) Veámonos como inferiores.

Filipenses 2:3-4
3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

5) Veámonos como espejos.
Salmo 115:1-PDT
Señor, nosotros no merecemos recibir ningún honor; todos los honores deben ser para ti. Sólo tú debes recibir la gloria por tu fiel amor y lealtad.